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Programa de Mano

  Lugar: Teatro Gayarre
  Día: 14 Marzo 2010
  Hora: 12:30 horas
  Director: J. Vicent Egea

 

AUTORES AMERICANOS

El título del concierto “Autores americanos” no lleva implícito un estilo unitario en todos ellos, sino más bien se corresponde con las diferentes visiones y propuestas musicales creadas en un mismo entorno geográfico, como es el continente americano. Entre ellos hay quien deja entrever elementos sacados de la tradición americana y quien mira al futuro sin tener en cuenta tales aspectos, consiguiendo un resultado sorprendente por su modernidad. Hoy escucharemos obras que han nacido en América pero que responden a multitud de estímulos y estilos propios y muy personales.  

El neoyorquino Aaron Copland (1900-1990) es el compositor americano que mejor refleja el carácter de la música norteamericana. De origen judío, creó un estilo genuino en el que convive el estilo tradicional norteamericano con su educación europea. La Fanfare for the common man fue compuesta en 1942 por encargo de Eugéne Goossens, director de la Orquesta Sinfónica de Chicago. Este mismo director había pedido a los compositores británicos durante la 1ª Guerra Mundial (1914-18) la composición de una fanfarria para ser interpretada por las orquestas del Reino Unido al comienzo de cada concierto mientras durara la contienda europea: "Mi idea es hacer de estas fanfarrias una conmovedora y significativa contribución al esfuerzo bélico." En 1942, en plena 2ª Guerra Mundial y afincado en EE.UU, solicitó otra a los músicos norteamericanos que respondiera a esa misma idea. Copland llamó a la suya "Fanfarria para el hombre común", ya que según él era el ciudadano normal y corriente quien sufragaba los enormes gastos de la guerra. A pesar del título, posee un carácter casi heroico, logrado a través de los instrumentos de viento metal y de la percusión. 

Nacido en La Habana en 1953, Aldo Rafael Forte estudió música desde los 9 años en Huntsville, Alabama. Entre sus obras hay desde repertorio camerístico hasta grandes composiciones para banda y orquesta. Como sugiere el título, Van Gogh Portraits (Retratos de Van Gogh) está inspirada en 5 cuadros del maestro holandés Vincent Van Gogh. Compuesta en 1996, sus movimientos están unidos por un motivo que representa al propio van Gogh, aunque transformado en cada sección. The Potato Eaters (Los comedores de patatas) es una pintura oscura y sombría, en la que a través de las figuras de los campesinos se muestra la miseria y el sufrimiento de quien no tiene nada. La música refleja lo trágico y sombrío de la pintura, con un sonido oscuro y grave. El motivo de Van Gogh es presentado en primer lugar por el bombardino solista. La Berceuse es el más alegre y refleja el retrato de la señora Roulin, la esposa del cartero de Van Gogh. La música retrata a la oronda mujer mediante los metales graves. La interrupción del discurso por el glissando del trombón y el bombo recuerdan a una madre que interrumpe continuamente una conversación. El motivo de Van Gogh se escucha en el tutti final del movimiento. Los Zuavos es breve y en él destaca la percusión, ya que representa el desfile de los Zuavos o soldados de origen magrebí que marcharon junto a las tropas europeas de Napoleón. La música comienza lentamente pero poco a poco va acelerándose. El Tom-Tom simboliza el sonido de las pesadas botas contra el suelo, mientras que los platillos recuerdan su origen oriental. The DrawBridge se inspira en el puente levadizo de Langiois. Es el más delicado y se reconocen sonidos acuáticos como las cascadas en el clarinete principal, el agua agitada en los trinos de clarinetes y el golpe del agua en la orilla a través del timbal. El clarinete bajo representa la niebla que recubre la escena y las idas y venidas de los metales simbolizan la apertura y cierre del puente. En este ambiente el clarinete entona el motivo del artista para volver a la calma y a los sonidos del agua. El último, Self Portrait of the Artiste (Autorretrato del artista), fue realmente el primero en ser escrito. Representa el último retrato de Van Gogh, pintado apenas meses antes de su suicidio. La música presenta cambios bruscos en las emociones que van desde la ira y la confusión hasta el júbilo y un estado catatónico casi hipnótico, en el que el tiempo parece detenerse. Finalmente, la ansiedad de la música crea un clímax en el que el motivo de Van Gogh está cada vez más caótico y disonante hasta su suicidio con balas de plomo. Una sección lenta simboliza la importancia de su legado artístico y la coda final es brillante y alegre.

Vincent Persichetti (1915-87) nació en Filadelfia, Pensilvania. Estudió piano, órgano y contrabajo en el Combs College of Music y teoría de la música y composición con Rusell King Miller. Con apenas 10 años ya ofrecía actuaciones y con 20 era el jefe del Departamente de teoría y composición. En 1945 obtuvo su doctorado y desde 1947 fue profesor en la Juilliard School of Music, donde enseñó a Rautavaara, Michael Shapiro y Philip Glass, entre otros muchos. Persichetti es una de las figuras principales en la música norteamericana del siglo XX. Inicialmente influenciado por Stravinski, Bartók, Hindemith y Copland, a partir de los años 50 desarrolló un estilo propio. Su música abarca gran variedad de estilos compositivos del siglo XX y está marcada por el contraste entre un elegante lirismo y una gran fuerza rítmica. Tiene 14 obras para Banda Sinfónica entre las que se encuentra esta sorprendente 6ª sinfonía en 4 movimientos.

Alfred Reed (1921-2005) es uno de los principales autores de música para Banda Sinfónica. Formado musicalmente en su New York natal, durante la 2ª Guerra Mundial estuvo destinado en la Banda de la Fuerza Armada Aérea. Tras la guerra fue compositor, director y arreglista de obras para radio, televisión y cine. Desde 1966 enseñó música en la Universidad de Miami, compaginando su labor docente con la composición y dirección. Con un catálogo de más de 200 composiciones, algunas de sus obras más exigentes forman parte del repertorio habitual de La Pamplonesa. Buen ejemplo es Praise Jerusalem (Alaba Jerusalén): Variaciones sobre un himno de Pascua armenio. Compuesta en 1986, el hilo conductor de la obra es una antigua melodía del siglo VII con el texto: ¡Alaba al señor Oh Jerusalén; Cristo ha vuelto de la muerte, Aleluya!. La estructura de la obra es la de Introducción, tema con cinco variaciones y Final, todo ello desarrollado a partir de elementos del tema original. En la introducción se presenta el tema principal describiendo el mayor de los milagros: la tumba está abierta y la tierra tiembla. En el Finale vuelve este tema de una manera casi gloriosa. Las cinco variaciones exploran todas las posibilidades musicales de esta melodía, valiéndose de todos los recursos posibles de la moderna orquesta de viento.

Luis Mª San Martín Urabayen