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FAMILIA DE LOS ATRASADILLOS
En la etapa de director de la banda de D. Silvanio Cervantes la banda ensayaba en época de invierno los lunes, miércoles y viernes de ocho a diez de la noche. Sin embargo la "familia de los atrasadillos"- como él les llamaba- también acudía los jueves para ponerles a la altura del resto. Cuando llegaba el descanso como premio les dejaba un "cigarrico" en el atril que fumaban mientras recibían los consejos de D. Silvanio.

CRÓNICA DE UN CONCIERTO QUE NO FUE
Quien fuera durante muchos años crítico musical de Diario de Navarra, D. Baldomero Barón, era un asiduo a los conciertos de la banda. Sus críticas siempre eran elogiosas. Tal era su amor por "La Pamplonesa" que incluso en alguna ocasión en la que el mal tiempo conllevó la suspensión del concierto el crítico seguía poniendo que la banda había cumplido muy bien con su concierto dominical.

ENSAYOS MÁS LARGOS
En el verano tras los ensayos algunos de los miembros de la banda (Salinas, Guillén, Asurmendi, Tarazona, Núñez...) se iban al bar Vicente de la calle Calderería a jugar unas partidas al "truco". Se jugaban la "pintica" de vino. Cuando llegaban a casa explicaban que el director había alargado el ensayo.

LA FOTO DEL BANCO
En una ocasión un músico de la banda que tenía cámara de fotos se fue con los compañeros al Paseo de Sarasate a sacarse una foto. En aquellos años las cámaras de fotos eran de trípode y el fotógrafo tenía que meter la cabeza debajo de un trapo negro. Los músicos se pusieron en un banco y cuando el "fotógrafo" metía la cabeza dentro del trapo se marcharon rápidamente. El resultado fue una preciosa fotografía del banco.

EL RETO DEL DIRECTOR
Una noche tras un ensayo el director dijo que se atrevía a caminar con los ojos vendados desde la sede de la banda (entonces en la calle Compañía) hasta la actual Plaza del Vínculo (entonces Plaza de la Argentina). Le vendaron los ojos y la mayor parte de la banda le acompañó. Al llegar a la calle Estafeta se confundió y entró en un bar que habitulmente frecuentaba. Al andar a tientas sus manos fueron a parar a la "delantera" de una camarera (francesa para más señas) que se lo tomó con humor al ver que era una broma. Una vez que todos repusieron fuerzas salieron a la calle y continuaron con el reto. Fue todo un éxito.

LAS MIGAS DE SANTA CECILIA
Durante muchos años era tradición en el día de Santa Cecilia almorzar un "caldero de migas". Uno de los habituales encargados de organizarlo era el Sr. Palacios. Cuando los compañeros calculaban la hora en la que estaba todo preparado llegaban "a mesa puesta". Tras ponerse "morados" de migas se acercaban al primer bar que estuviera abierto a completar el almuerzo con el tradicional "café, copa y puro". Se pueden imaginar cómo llegaban después a la procesión.

EL CAMBIO DE HORA
En cierta ocasión el director D. Manuel López Fernández olvidó cambiar de hora el reloj en el tradicional cambio horario de verano. La circunstancia propició que llegara una hora después a un concierto que tuvo que dirigir como pudo uno de los músicos de "La Pamplonesa".